Montar el cobro de tu salón va mucho más alla de tener un datafono. Necesitas que cada servicio quede registrado, que el IVA salga bien y que Hacienda no te de sustos. Esta guía te explica, sin rodeos, que TPV te conviene según tu volumen y como dejar la facturación ordenada siendo autonomo.
En esta guia:
TPV significa Terminal Punto de Venta, pero en la practica es el conjunto de cosas que usas para cobrar y registrar cada cita. Hay dos partes que conviene no confundir. Por un lado esta el hardware de cobro: el datafono que lee la tarjeta (un Sumup, un Stripe Reader, el TPV del banco). Por otro esta el software de TPV: el programa donde cargas los servicios, aplicas precios, generas el ticket y dejas constancia de la venta. Muchas dueñas de peluquería solo tienen lo primero (un datafono suelto del banco) y apuntan los ingresos a mano en una libreta, y ahí es donde empiezan los problemas a fin de mes.
En un salón de belleza el software importa tanto o más que el datafono, porque tu cobro va ligado a una cita, a un servicio concreto (corte, color, manicura semipermanente, depilación de piernas) y muchas veces a la venta de un producto (champu, aceite, cera). Lo ideal es que cuando cierras la cita de la clienta, el sistema ya sepa el precio del servicio, te deje añadir el producto que se lleva, calcule el total y registre como pago (tarjeta, efectivo, Bizum). Así el cobro y la contabilidad son el mismo gesto, no dos tareas separadas.
Decidir tu TPV es decidir como quieres que fluya el dinero en tu negocio. Si trabajas sola con agenda en papel, quizá un datafono simple te valga el primer año. Pero en cuanto tienes dos o tres sillones, varias profesionales y venta de producto, el caos de papelitos te cuesta tiempo y dinero real cada semana de cierre.
El datafono es lo primero que mira todo el mundo, y lo que más confunde por las comisiones. En España tienes basicamente tres caminos. El TPV del banco tradicional (Santander, BBVA, CaixaBank): suele cobrarte una cuota mensual de alquiler del aparato (entre 8 y 20 euros al mes) más una comisión por operación que ronda el 0,4 al 0,9 por ciento, negociable según tu volumen. Si facturas mucho con tarjeta, a la larga puede salir barato, pero la cuota fija te penaliza los meses flojos.
La segunda vía son los datafonos sin cuota tipo Sumup, myPOS o Stripe Terminal. Aquí no pagas alquiler mensual, compras el lector una vez (entre 30 y 50 euros suele costar el básico) y solo pagas comisión por cobro, normalmente alrededor del 1,5 por ciento con tarjeta. Para un salón que arranca o con facturación irregular suele ser la opción más comoda, porque solo pagas cuando cobras. Haz números con tu ticket medio: en un corte de 18 euros, un 1,5 por ciento son 0,27 euros; en un balayage de 90 euros son 1,35 euros. Compara eso con la cuota fija del banco y veras cual te conviene según cuanto factures al mes.
No te olvides de Bizum, que en España ya es casi un método de pago obligatorio en salones pequeños: muchas clientas prefieren mandarte el dinero al móvil y a ti te llega sin comisión de tarjeta. El problema de Bizum suelto es que esos cobros NO quedan registrados en ningun ticket, así que tienes que apuntarlos aparte o se te escapan de la contabilidad. Por eso interesa que tu software de gestión te deje marcar el método de pago (tarjeta, efectivo o Bizum) en cada cita, para que todo cuadre aunque uses tres vias distintas de cobro.
¿Haciendo estos números a mano? Clientísima gestiona agenda, clientes y cobros en un solo sitio.
Pruébalo gratis (30 clientes) →Como autonoma de un salón, la gran mayoría de tus cobros son a particulares, y a un particular no le tienes que emitir factura completa salvo que te la pida: basta con un ticket o factura simplificada. Eso si, estas obligada a registrar todos tus ingresos para tu contabilidad y tus modelos trimestrales. El error típico es no guardar constancia de los cobros pequeños en efectivo o por Bizum y luego no saber que ingresaste de verdad cuando llega el modelo 130 (pago fraccionado del IRPF) o el 303 (IVA) cada trimestre.
El IVA es el punto que más duda genera. Los servicios de peluquería y estética en España tributan al 21 por ciento de IVA general (la peluquería estuvo un tiempo al tipo reducido, pero hoy esta al 21). Eso significa que de un servicio de 30 euros, unos 5,21 euros son IVA que tu recaudas y luego ingresas a Hacienda, no son tuyos. Si vendes producto (cosmética, champu) también suele ir al 21. Por eso conviene que tu sistema separe la base imponible y el IVA en cada ticket: así a fin de trimestre sabes exactamente cuanto IVA repercutido tienes que declarar sin tener que recalcular todo a mano.
Un consejo concreto que ahorra muchos disgustos: numera tus facturas de forma correlativa y sin saltos dentro del año (factura 1, 2, 3...), guarda copia de todas, y reserva mentalmente cada mes una parte de lo cobrado para el IVA y el IRPF, porque ese dinero no es beneficio. Plataformas como Clientisima, diseñada para negocios de servicios en España, te permiten registrar cada cobro ligado a su cita y método de pago, de modo que el cuadre trimestral deja de ser una tarde entera peleando con papelitos.
Si llevas tiempo en el sector habras oido hablar de Verifactu y de la ley antifraude. En resumen: la normativa española obliga a que el software con el que emites facturas cumpla unos requisitos de integridad, es decir, que no se puedan borrar ni alterar facturas a posteriori sin dejar rastro. El objetivo es acabar con los programas de doble contabilidad. Para ti, autonoma de un salón, esto significa una cosa practica: el sistema con el que factures tiene que ser un software que cumpla la norma, no un Excel casero que puedas modificar libremente.
La entrada en vigor se ha ido escalonando, con la obligación general llegando para autonomos a lo largo de 2026, así que es justo el momento de dejar de improvisar y elegir una herramienta que ya venga preparada. La buena noticia es que casi todos los programas de facturación y los TPV de gestión serios estan adaptando sus sistemas para emitir facturas verificables y, cuando aplique, remitir los registros a la Agencia Tributaria. Lo importante es que no tengas que entender la letra pequeña: que la herramienta lo haga por ti.
No te agobies con el tecnicismo. Lo que de verdad debes hacer este año es dejar de llevar los ingresos en papel o en una hoja de calculo modificable y pasarte a un sistema que registre cada venta de forma ordenada y conforme a la norma. Si además ese sistema es el mismo donde llevas la agenda y la ficha de tus clientas, matas dos pajaros de un tiro: cumples con Hacienda y dejas de duplicar trabajo.
No todos los salones necesitan lo mismo, y pagar de más por funciones que no usas es tan malo como quedarte corta. Si trabajas sola, a domicilio o en un pequeño estudio de unas o cejas, lo mínimo viable es un datafono sin cuota (Sumup o similar) más una app de gestión gratuita donde registres citas, cobros y método de pago. Con eso ya tienes los ingresos ordenados para el trimestre sin gastar en alquiler de terminal. Empezar en la versión gratuita de una herramienta como Clientisima te permite arrancar sin coste y ver si te encaja antes de pagar nada.
Si ya tienes un local con dos o más profesionales, venta de producto y bastantes citas al día, el papel se te queda corto y conviene un software de gestión que unifique agenda, ficha de cliente, cobro y cierre de caja. Ahí el ahorro de tiempo es enorme: cuando una clienta paga, marcas el servicio, anades el producto que se lleva, eliges si paga con tarjeta o Bizum y queda todo registrado. Al final del día haces el cierre de caja en un vistazo en lugar de sumar tickets a mano y descuadrar por un cobro que no apuntaste.
Un par de criterios concretos para decidir: primero, calcula tu coste real de cobro multiplicando tu facturación mensual con tarjeta por la comisión de cada opción, y elige la que te salga más barata a TU volumen (no la que tenga el anuncio más bonito). Segundo, prioriza que el software te separe base e IVA y te deje exportar los ingresos del trimestre, porque eso es lo que te ahorra horas con la gestoria. El datafono lo cambias en un día; el software donde vive la información de tu negocio es la decisión que de verdad importa.
Depende del modelo. Un datafono sin cuota tipo Sumup o myPOS cuesta entre 30 y 50 euros de compra única y luego una comisión de alrededor del 1,5 por ciento por cobro, sin pago mensual. El TPV de tu banco suele tener cuota de alquiler de 8 a 20 euros al mes más una comisión menor, entre el 0,4 y el 0,9 por ciento. Para saber cual te conviene, multiplica tu facturación mensual con tarjeta por cada comisión y compara: si facturas poco con tarjeta, el datafono sin cuota casi siempre gana.
En España los servicios de peluquería y estética tributan al 21 por ciento de IVA general, igual que la venta de productos de cosmética en el salón. De un servicio de 30 euros, unos 5,21 euros son IVA que recaudas para Hacienda y declaras en tu modelo 303 trimestral. Ese dinero no es beneficio tuyo, así que conviene reservarlo cada mes.
No siempre. A particulares basta con un ticket o factura simplificada, salvo que la clienta te pida factura completa con sus datos (por ejemplo para deducirla). Lo que si es obligatorio es registrar todos tus ingresos, incluidos los de efectivo y Bizum, para tu contabilidad y tus modelos trimestrales. Numera las facturas de forma correlativa y guarda copia de todas.
Verifactu es parte de la normativa antifraude que obliga a que el software de facturación garantice que las facturas no se puedan borrar ni alterar sin dejar rastro. La obligación para autonomos se aplica a lo largo de 2026. En la practica significa que debes facturar con un programa que cumpla la norma, no con un Excel modificable. La mayoría de software de gestión serios ya estan adaptados, así que solo tienes que elegir uno que lo gestione por ti.
El problema de Bizum suelto es que no genera ticket, así que si no lo apuntas se te escapa de la contabilidad. La solución es usar un software de gestión que te deje marcar el método de pago (tarjeta, efectivo o Bizum) en cada cita. Así, aunque cobres por tres vias distintas, todo queda registrado y el cierre de caja del día cuadra sin sumar papelitos a mano.
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