Resuelven dos problemas distintos. Un marketplace te trae gente que no te conoce, a cambio de comisión y de que esa clienta quede asociada a la plataforma. Una página propia no te trae a nadie, pero te quita el trabajo de dar cita a quien ya te conoce. Si tu problema es que la agenda está medio vacía, el primero. Si tu problema es que te pasas las tardes contestando mensajes, el segundo.
Cuando abres, cuando cambias de barrio o cuando tienes huecos entre semana que no llenas. Pagar comisión por una clienta que no habría venido es un buen trato.
El riesgo aparece cuando tus clientas de siempre empiezan a reservar por ahí: esas ya eran tuyas.
Cuando tienes clientela y lo que te falta es tiempo. El enlace en Instagram y en WhatsApp hace el trabajo de dar hora sin ti, y de noche.
No te va a traer gente nueva por arte de magia: el tráfico lo pones tú.
¿Haciendo estos números a mano? Clientísima gestiona agenda, clientes y cobros en un solo sitio.
Pruébalo gratis (30 clientes) →En el marketplace, la clienta aprende a buscarte en su aplicación, no en tu nombre. Si un día te vas, parte de esa relación se queda allí.
Con página propia, la relación es contigo desde el principio.
Marketplace para huecos sueltos y captación, página propia para las de siempre. Y la agenda de verdad, en un solo sitio.
Lo que no funciona es tener dos agendas vivas: acaban descuadradas.
Sí, siempre que una de las dos sea la agenda buena y la otra vuelque ahí.
No: se activa, se meten servicios y horario, y queda un enlace que compartes.
Por eso solo puede haber una agenda real. Si están separadas, tarde o temprano se duplica una hora.
No. Es agenda y página de reservas propia, sin buscador y sin comisión.
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