No es el precio del servicio: es más. A lo que dejas de cobrar hay que sumarle el hueco que ya no puedes vender porque te enteras tarde, y el producto que a veces ya has preparado. Un corte de 25 € que se cae con dos horas de antelación cuesta 25 €. El mismo hueco en un color de 70 € con tinte ya mezclado cuesta el tinte además del servicio.
Coge tu precio medio y multiplícalo por las ausencias de la semana pasada. Ese es tu número, y suele sorprender.
Con dos ausencias semanales a 35 € son 280 € al mes. No hace falta más matemática.
Una clienta que no avisa no solo no paga: ha tenido ese hueco reservado días, impidiendo que lo cogiera otra persona.
Por eso duele más la ausencia sin aviso que la cancelación con tiempo: la segunda todavía se puede rellenar.
¿Haciendo estos números a mano? Clientísima gestiona agenda, clientes y cobros en un solo sitio.
Pruébalo gratis (30 clientes) →El recordatorio automático el día antes es lo que más efecto tiene por menos esfuerzo, porque la mayoría de las ausencias son olvidos, no desplantes.
Después, poder cancelar sin llamar: quien no se atreve a llamar, simplemente no aparece.
No en todo. Tiene sentido en servicios largos, en productos que se preparan y con quien ya te ha fallado antes.
En un corte de media hora a una clienta de siempre, pedirla cuesta más de lo que protege.
No hay un número oficial y desconfía de quien te dé uno. Lo útil es tu propio dato de las últimas cuatro semanas.
Sí, si la condición estaba clara antes de reservar y el importe es proporcionado.
Uno el día antes, no. Tres en dos días, sí.
A esa sí, señal. Y si tienes el historial a la vista, lo detectas antes de que pase otra vez.
Gestiona citas, fideliza clientes y haz crecer tu negocio con Clientísima. Sin tarjeta · 30 clientes gratis.
Crear mi cuenta gratis →