Guardarlas en su ficha como parte del trabajo es razonable y lo entiende cualquiera. Publicarlas en Instagram o en tu web es otra cosa: ahí necesitas su permiso explícito, y conviene tenerlo por escrito aunque sea un mensaje. La diferencia no es el detalle legal, es la expectativa: una clienta asume que apuntas cómo le quedó el color; no asume que su cara vaya a aparecer en tu perfil. Guía práctica, no asesoría legal: si manejas muchas imágenes o menores, consúltalo con quien lleve tu protección de datos.
Tiene sentido profesional: la foto del color anterior evita una sorpresa dentro de tres meses. Guárdalas donde está el resto de su historial, con el mismo acceso limitado, y no en el carrete del móvil mezcladas con tus fotos personales.
El carrete es, de hecho, el punto flojo de casi todos los salones: ahí acaban cientos de fotos de clientas sin ningún control.
Pide permiso y deja constancia. Un mensaje de WhatsApp con "¿te importa si la subo al Instagram del salón?" y su "sí" sirve, y es mejor que una conversación de pasillo que nadie recuerda.
Pregunta también por el alcance: hay quien acepta que salga su pelo pero no su cara, y hay quien no quiere aparecer en anuncios de pago aunque sí en el perfil.
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Pruébalo gratis (30 clientes) →El permiso se puede retirar: si te pide que la quites, se quita. Conviene que puedas localizar sus fotos sin rebuscar, y por eso es mejor tenerlas asociadas a su ficha que sueltas en una carpeta por fechas.
Hace falta el permiso de quien tenga la patria potestad, y para publicar conviene ser especialmente prudente. Si dudas, no publiques: el coste de no subir una foto es cero.
Una frase en la ficha de alta: "¿autorizas que usemos fotos de tus tratamientos en nuestras redes?" con sí o no. Preguntado una vez, resuelto para siempre, y queda registrado quién dijo que sí.
Para guardarla en su ficha como parte del trabajo, basta con que lo sepa. Para publicarla, necesitas su permiso explícito.
Vale, pero no lo puedes demostrar. Un mensaje o una casilla en su ficha te ahorra el problema el día que alguien cambia de opinión.
Se quita. Por eso conviene tener las fotos asociadas a su ficha y no sueltas en una carpeta por fechas.
Es menos delicado, pero sigue siendo prudente preguntar: mucha gente se reconoce en su propio pelo o en su local de fondo.
Permiso de quien tenga la patria potestad, y para publicar, mejor abstenerse si hay cualquier duda.
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