La libreta funciona, y por eso lleva cien años usándose. Los problemas no son de modernidad, son cuatro y muy concretos: existe en un solo sitio, no avisa a nadie, no recuerda lo que pasó, y si se pierde no hay copia. Mientras trabajes sola y en un único local, los dos primeros se notan poco.
La libreta está donde está. Si libras y alguien coge el teléfono, no puede dar cita. Si te la dejas en casa, la mañana es un caos.
Eso no tiene arreglo con una libreta mejor.
Nadie recibe recordatorio porque la libreta no manda nada. Las ausencias por olvido se quedan íntegras.
Es el agujero que más dinero cuesta y el más fácil de tapar.
¿Haciendo estos números a mano? Clientísima gestiona agenda, clientes y cobros en un solo sitio.
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El historial es lo que hace que una clienta se sienta atendida; sin él, se empieza de cero cada vez.
Un café encima, un olvido en el taxi, una mudanza. La agenda de un negocio entero depende de un objeto de papel.
No es paranoia: pasa.
Sí, perfectamente, mientras no necesites que alguien más dé citas ni mandes recordatorios.
Durante la mudanza sí, y es lo normal. A partir de un mes, elige una: dos agendas acaban descuadradas.
No lo pases. Mete las clientas según vayan viniendo; en tres meses tienes las que de verdad usas.
La agenda del día conviene tenerla a la vista en el móvil, igual que llevabas la libreta encima.
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