Lo que necesita una clínica de fisioterapia es llevar tratamientos, no citas sueltas: un paciente compra un plan de seis sesiones, viene cada semana y hay que saber en cuál va y cómo evoluciona. Si el programa solo sabe de citas, acabas con una hoja de cálculo al lado. Las tres piezas que de verdad importan: bonos de sesiones, historial por visita y recordatorios.
Tienes un negocio de fisioterapia? Descubre el software de gestion para fisioterapia de Clientisima →Comprar seis sesiones y venir seis veces es lo normal. El programa tiene que descontar la sesión al completarse la visita, no al reservarla, y enseñar cuántas quedan sin tener que abrir nada.
Ese número, dicho en voz alta —"te quedan dos"—, es además lo que sostiene que el paciente termine el tratamiento.
Qué se trabajó, qué ejercicios se mandaron, cómo llegó el paciente. Es lo que te permite retomar donde lo dejaste y ajustar; también es lo que echas de menos cuando un compañero atiende a tu paciente.
Un campo por sesión, con su fecha, y no una nota general que se machaca.
¿Haciendo estos números a mano? Clientísima gestiona agenda, clientes y cobros en un solo sitio.
Pruébalo gratis (30 clientes) →Una sesión perdida no es solo un hueco: rompe la cadencia del tratamiento. Los recordatorios automáticos la víspera y la siguiente cita cerrada al salir son las dos cosas que más lo evitan.
Y conviene tener clara la política de sesiones perdidas dentro de un bono antes de que pase, no después.
Diagnóstico, patologías previas, medicación. Son datos especialmente protegidos: deben vivir en la ficha del paciente con acceso limitado, no en una carpeta compartida ni en el móvil.
Y el formulario de reserva online no es el sitio para pedirlos.
Cada fisio con su agenda pero una vista común, y que el paciente pueda reservar con el suyo. En clínicas con varias salas, lo que decide la ocupación real es cuántas salas hay, no cuántos huecos tiene cada agenda: conviene reflejarlo o acabarás con dos tratamientos a la vez y una sola camilla.
Con bonos en el programa, descontando al completar la visita y no al reservarla, y con el número de sesiones restantes visible en la ficha.
Depende de la política que fijes, pero decídela antes y comunícala al vender el bono. Después de la ausencia, cualquier decisión parece arbitraria.
Sí, y hace falta para tratarle. Al ser datos de salud, el acceso debe limitarse a quien le atiende.
Entonces el límite son las salas. Conviene reflejar esa capacidad en la agenda; si no, se reservan dos sesiones a la vez para una sola camilla.
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