Lo que diferencia a una clínica de podología de un salón es que el paciente vuelve por el mismo motivo durante meses: lo que necesitas es historia clínica por paciente, citas recurrentes y un trato cuidadoso de los datos de salud. La agenda es la parte fácil. Y una cosa práctica que decide mucho: si el programa no te deja ver la última visita y lo que hiciste en ella en la misma pantalla de la cita, acabas teniendo dos sistemas.
Tienes un negocio de podologia? Descubre el software de gestion para podologia de Clientisima →Cada sesión con su fecha, lo que se hizo y la evolución. Esto no es "una nota": es lo que permite decidir el tratamiento de hoy y justificar lo que cobras.
Que sea un campo por visita y no un cuadro de texto que se va sobrescribiendo. La diferencia se nota a los seis meses.
Diabetes, anticoagulantes, alergias: son datos especialmente protegidos. Conviene que estén en la ficha del paciente, accesibles a quien le atiende y a nadie más, y no en hojas sueltas ni en el móvil de nadie.
Y que al pedir cita no se obligue al paciente a escribir ese tipo de información en un formulario abierto.
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Pruébalo gratis (30 clientes) →Una quiropodia cada ocho o diez semanas, una ortesis con sus revisiones. Lo que te ahorra trabajo es salir de cada visita con la siguiente puesta y un recordatorio automático: en podología la recaída silenciosa es habitual, porque el paciente deja de doler y deja de venir.
Saber quién lleva más de lo normal sin aparecer también es útil, y es una lista, no una sensación.
Si sois dos, cada uno con sus pacientes, hace falta ver las dos columnas a la vez y poder dar la cita con quien ya le trata. Que el paciente vaya rotando de profesional sin querer es una fuga silenciosa.
Una historia clínica electrónica completa de hospital. Para una clínica pequeña, lo que resuelve el día es agenda, ficha con historial, recordatorios y cobros. Un sistema sanitario grande te dará mil campos que no vas a rellenar y te costará diez veces más.
Sirve si tiene ficha con historial por visita y trato cuidadoso de los datos. Lo que no te vale es una agenda sin historial, porque acabarás con un cuaderno al lado.
Sí, y conviene: es imprescindible para atenderle bien. Son datos de salud, así que deben estar en su ficha, accesibles solo a quien le trata.
Cerrando la siguiente visita al terminar la de hoy y dejando que el recordatorio automático haga el resto.
Depende de lo que factures y de tu actividad concreta; para una consulta pequeña, lo que resuelve el día a día es agenda, historial y cobros. Consúltalo con tu asesoría si tienes dudas.
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