Abrir tu peluquería o centro de estética como autonoma significa convertirte también en tu propia gestora fiscal, al menos hasta que decidas delegar. Las obligaciones con Hacienda y la Seguridad Social no son tan complicadas como parecen, pero los plazos son estrictos y las multas por presentar tarde son reales. Esta guía te explica en lenguaje claro que impuestos pagas, que modelos presentas, cuando los presentas y como llevar las cuentas al día sin volverte loca.
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Antes de cobrar tu primer servicio necesitas dos altas separadas que mucha gente confunde. La primera es el alta en Hacienda con el modelo 036 o 037 (declaración censal), donde comunicas que vas a ejercer una actividad y eliges tu epigrafe del IAE. Para peluquería el epigrafe habitual es el 972.1 y para estética e institutos de belleza el 972.2. Este tramite es gratuito y se hace online con certificado digital o Cl@ve.
La segunda alta es en el RETA (Regimen Especial de Trabajadores Autonomos) de la Seguridad Social, que se hace a traves de la sede de Importass. Aquí es donde pagas tu cuota mensual de autonomo. Desde 2023 rige el sistema de cotización por ingresos reales: cotizas en función de tu rendimiento neto previsto y regularizas al año siguiente. Si es tu primer alta, tienes derecho a la tarifa plana de 80 EUR al mes durante los primeros 12 meses, prorrogable otros 12 si tus rendimientos quedan por debajo del SMI.
Un detalle que ahorra disgustos: date de alta en Hacienda y en el RETA con la misma fecha de inicio de actividad, y hazlo antes de empezar a trabajar, nunca después. Trabajar sin estar dada de alta en autonomos expone a sanciones de la Inspección de Trabajo que pueden superar holgadamente lo que habrias pagado de cuota.
Esta es la parte que más dudas genera en el sector. Desde el 1 de septiembre de 2012, los servicios de peluquería tributan al tipo general del 21% de IVA, no al reducido. Lo mismo aplica a la mayoría de servicios de estética: manicura, depilación, tratamientos faciales, maquillaje. Hubo intentos de rebajar la peluquería al 10%, pero a día de hoy el tipo vigente es el 21% y debes repercutirlo en cada ticket.
En la practica esto significa que sobre un servicio de 30 EUR (base imponible) cobras 6,30 EUR de IVA, total 36,30 EUR. Ese IVA no es tuyo: lo recaudas para Hacienda. Cada trimestre presentas el modelo 303, donde restas el IVA que has cobrado a tus clientes (IVA repercutido) menos el IVA que has pagado en tus compras y gastos profesionales: tintes, productos, mobiliario, alquiler del local, suministros (IVA soportado). La diferencia es lo que ingresas a Hacienda.
Guarda absolutamente todas las facturas de tus compras con tu nombre o el de tu actividad, porque solo puedes deducir el IVA de gastos justificados con factura completa (un ticket de caja simple no sirve para deducir). En enero presentas además el modelo 390, el resumen anual de IVA, que es informativo y recopila los cuatro 303 del año. Una herramienta de gestión como Clientisima, diseñada para negocios de servicios en España, te permite registrar cada cobro con su IVA y exportar el total trimestral, de modo que rellenar el 303 deja de ser una tarde de calculadora.
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Pruébalo gratis (30 clientes) →El IRPF grava tus beneficios, no tus ingresos brutos. La mayoría de autonomas de peluquería y estética tributan en estimación directa simplificada, donde el rendimiento es la diferencia entre tus ingresos y tus gastos deducibles, con una reducción adicional del 5% por gastos de difícil justificación (con un limite de 2.000 EUR al año).
Cada trimestre, si vendes directamente al publico (que es el caso normal en peluquería), presentas el modelo 130 e ingresas a cuenta el 20% de tu beneficio acumulado del año. Es un pago a cuenta: lo que adelantas cada trimestre se descuenta después en tu declaración anual. Los plazos trimestrales son hasta el 20 de abril, el 20 de julio, el 20 de octubre y el 30 de enero. Si emites facturas a otras empresas con retención, puedes quedar exenta del 130, pero el caso habitual del salón a pie de calle es presentarlo.
En primavera, entre abril y junio, presentas el modelo 100, la declaración de la renta, donde se hace la cuenta definitiva: se suman todos tus ingresos, se restan tus pagos a cuenta del 130 y la cuota de autonomos (que es 100% deducible), y sale a pagar o a devolver. Por eso es vital separar lo personal de lo profesional: ten una cuenta bancaria dedicada solo al negocio. Cuando todos tus cobros e ingresos pasan por la misma cuenta y quedan registrados en tu sistema de gestión, calcular el beneficio real del trimestre es cuestión de minutos.
Deducir bien es lo que diferencia pagar lo justo de pagar de más. En peluquería y estética son deducibles, siempre con factura a tu nombre, los productos y consumibles (tintes, decolorantes, mascarillas, esmaltes, ceras, guantes), el alquiler del local y sus suministros (luz, agua, internet), el mobiliario y aparatologia (sillones, lavacabezas, láser, esterilizador), la cuota de autonomos, las primas del seguro de responsabilidad civil, la formación del sector, la publicidad y tu software de gestión y reservas.
Los limites típicos que generan problemas con Hacienda: el vehiculo y el combustible solo son deducibles si demuestras afectación exclusiva a la actividad, algo muy difícil para un salón, así que en general no los deduzcas. Las comidas son deducibles solo si son gastos reales de la actividad, no tu menú diario. La ropa solo si es vestuario profesional específico (bata con tu logo, por ejemplo), no ropa de calle. Y si trabajas en un local que es también tu vivienda, solo puedes deducir el porcentaje de metros afectos a la actividad.
La regla de oro es triple: el gasto debe estar vinculado a la actividad, justificado con factura completa y registrado en tu contabilidad. Conserva las facturas al menos cuatro años, que es el plazo de prescripción durante el cual Hacienda puede revisarte. Llevar un registro digital de ingresos y gastos desde el primer día, en lugar de acumular una caja de tickets para enero, es la mejor inversión de tiempo que puedes hacer.
El error más caro de las autonomas que empiezan no es calcular mal, es presentar tarde. Las sanciones por presentación fuera de plazo arrancan en recargos del 1% mensual y suben si Hacienda te requiere antes de que regularices. Tener el calendario interiorizado evita la mayoría de los sustos.
Los cuatro hitos trimestrales son siempre los mismos: del 1 al 20 de abril (primer trimestre), del 1 al 20 de julio (segundo), del 1 al 20 de octubre (tercero) y del 1 al 30 de enero (cuarto). En cada uno presentas tu modelo 303 de IVA y tu modelo 130 de IRPF. En enero, además del cuarto trimestre, presentas el resumen anual de IVA (modelo 390) y, si has tenido empleadas o has retenido a algun proveedor, el resumen anual de retenciones (modelo 190, que recopila los modelos 111 trimestrales). Entre abril y junio toca la declaración de la renta, el modelo 100.
Un consejo practico que vale oro: si domicilias los pagos, Hacienda exige presentar unos días antes del fin de plazo (normalmente hasta el 15 en los trimestres), no el último día. Apunta esas fechas en tu agenda con recordatorios, separa cada mes un porcentaje de tu facturación en una cuenta aparte para el IVA y el IRPF (un 25-30% es una reserva prudente), y llegaras a cada trimestre sin agobios de tesoreria. Si los números te superan, una gestoria especializada en autonomos cuesta entre 40 y 70 EUR al mes y se ocupa de presentar todos los modelos por ti; con tus ingresos y gastos ya digitalizados y ordenados, su trabajo es más rápido y su factura más baja.
Más alla de los modelos de siempre, la novedad que más dudas genera ahora mismo en peluquería y estética es la factura verificable. La normativa antifraude obliga a que el programa con el que emites facturas o tickets sea un sistema que garantice que los registros no se pueden manipular ni borrar, lo que se conoce como Veri*factu. En la practica esto significa que la libreta de toda la vida y la hoja de Excel hecha a mano dejan de valer para emitir: necesitas un software que genere registros de facturación encadenados e inalterables, normalmente con un codigo QR y la leyenda de factura verificable en el ticket. La fecha exacta de obligatoriedad depende de tu situación y ha sufrido aplazamientos, así que conviene confirmar el plazo que te aplica en la sede de la Agencia Tributaria o con tu gestoria, pero la dirección es clara: la facturación del salón tiene que ser digital y trazable.
Lo importante es que no te pille improvisando. Aunque la mayoría de tus clientas no te pidan factura y se conformen con el ticket, ese ticket también es un registro que debe cumplir los requisitos. Si ya cobras y registras cada servicio en un software de gestión serio, esta parte la tienes prácticamente resuelta: el propio sistema se encarga de emitir los tickets y facturas en el formato exigido, conservar el registro y tenerlo listo si Hacienda lo pide. Distinto es el caso de la factura electronica obligatoria entre empresas y autonomos (la ley Crea y Crece), que afecta sobre todo cuando facturas a otra empresa, no a la clienta de a pie; si solo atiendes a particulares, tu prioridad es el ticket y la factura verificable.
La lectura practica para una peluquera o esteticista autonoma es sencilla: cuanto antes lleves tu facturación a un sistema digital homologado, menos sustos. Te ahorra la migración a última hora, te deja los ingresos ya cuadrados para el modelo 303 y el 130, y te quita el riesgo de seguir emitiendo de una forma que ha dejado de ser legal. Por la parte que toca a este tema concreto, no te fies de información suelta de redes: la normativa ha cambiado de fechas varias veces, así que confirma siempre el plazo vigente en la fuente oficial o con tu asesor antes de tomar decisiones.
La normativa antifraude exige que el programa con el que emites tickets y facturas genere registros inalterables y trazables (Veri*factu), de modo que la libreta o el Excel manual dejan de servir para emitir. Las fechas de obligatoriedad han sufrido aplazamientos y dependen de tu situación, así que confirma el plazo que te aplica en la sede de la Agencia Tributaria o con tu gestoria. La factura electronica obligatoria entre empresas (ley Crea y Crece) te afecta sobre todo si facturas a otra empresa, no a la clienta particular.
A un particular que no la pide, basta con el ticket o factura simplificada, pero ese ticket también es un registro que debe cumplir los requisitos de facturación verificable. Debes emitir factura completa cuando la clienta la solicite o cuando factures a una empresa. Llevar el cobro de cada servicio en un software de gestión te genera el ticket en el formato correcto, lo conserva y te cuadra los ingresos del trimestre para el modelo 303 sin trabajo extra.
El 21%, el tipo general. Desde septiembre de 2012 los servicios de peluquería y la mayoría de servicios de estética (manicura, depilación, tratamientos faciales) tributan al 21%, no al tipo reducido. Lo repercutes en cada servicio y lo liquidas cada trimestre con el modelo 303.
Los habituales son el 036/037 para el alta, el 303 trimestral de IVA, el 130 trimestral de IRPF, el 390 anual de IVA en enero y el 100 (declaración de la renta) entre abril y junio. Si tienes empleadas o retienes a proveedores se añaden modelos como el 111 trimestral y el 190 anual.
Si es tu primer alta tienes derecho a la tarifa plana de 80 EUR al mes durante los primeros 12 meses, prorrogable otros 12 si tus rendimientos no superan el SMI. Después cotizas según tus ingresos reales bajo el sistema vigente desde 2023, con regularización al año siguiente.
Productos y consumibles, alquiler y suministros del local, mobiliario y aparatologia, la cuota de autonomos, el seguro de responsabilidad civil, formación, publicidad y el software de gestión. Siempre con factura completa a tu nombre y vinculada a la actividad. Conserva las facturas cuatro años.
Hacienda aplica recargos por presentación extemporanea que empiezan en torno al 1% por mes de retraso y aumentan si te requieren antes de que regularices por tu cuenta. Por eso conviene tener los plazos trimestrales (20 de abril, julio y octubre, 30 de enero) bien apuntados con recordatorios.
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