Necesita tres cosas que una agenda normal no da: duración distinta por zona, control de las sesiones que le quedan a cada clienta dentro de su bono, y un sitio donde anotar los parámetros de cada disparo. Lo demás —recordatorios, cobros— es común a cualquier centro. Si tu programa solo sabe de "citas de 30 minutos", vas a pelearte con él todas las semanas: axilas no dura lo que piernas completas, y la clienta casi nunca viene a hacerse una sola zona.
Tienes un negocio de depilacion laser? Descubre el software de gestion para depilacion laser de Clientisima →La forma limpia es un servicio por zona —axilas, ingles, piernas completas, labio— con su duración y su precio reales. Así los huecos salen bien y, de paso, al final del mes sabes qué zona te da dinero y cuál te ocupa la cabina sin compensar.
La alternativa, un único servicio "depilación láser" con duración ajustable, cuadra la agenda pero te deja sin esa información: todo figura igual.
Es el caso normal y donde más programas fallan. Si la clienta se hace tres zonas seguidas, lo que funciona es encadenar citas de la misma persona, una por zona, aunque las atiendas del tirón: la agenda cuadra y las analíticas por zona siguen valiendo.
Meterlo todo en una cita de 90 minutos es cómodo el primer día y te deja ciega el resto del año.
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Pruébalo gratis (30 clientes) →El láser se vende por paquetes porque necesita varias sesiones. El programa tiene que llevar la cuenta: cuántas compró, cuántas lleva, cuántas quedan. Llevado a mano, el error es siempre el mismo y siempre a tu favor del revés: acabas regalando sesiones.
Y conviene que el descuento de sesión ocurra al completar la cita, no al reservarla: si no viene, no se le debe descontar.
Frecuencia, energía, tipo de piel, reacción de la vez anterior. Es información clínica que decide los ajustes de la sesión siguiente, y si está en un cuaderno, el día que no esté la compañera que la atendió, no está.
El sitio correcto es el historial de la clienta, en la misma ficha, con la fecha de cada sesión.
Entre sesión y sesión hay un plazo —típicamente semanas, según la zona y la fase del vello—. Lo práctico no es que el programa lo imponga, sino salir de cada sesión con la siguiente ya puesta: es lo que sostiene el tratamiento completo y, de paso, tu caja.
Lo que funciona es encadenar citas seguidas de la misma clienta, una por zona. Una sola cita larga cuadra la agenda pero rompe el ingreso por zona y el ranking de las más pedidas.
Con bonos en el programa, descontando la sesión al completar la cita y no al reservarla. A mano se acaban regalando sesiones.
En el historial de la clienta, junto a la fecha de cada sesión. En un cuaderno dejan de existir el día que no está quien la atendió.
Es práctica habitual en tratamientos con aparatología y conviene guardarlo asociado a su ficha. Para la forma concreta, consúltalo con quien lleve tu asesoría.
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